sábado, 11 de enero de 2014

Primera semana en Dublín

A punto de concluir mi primera semana en Dublin quiero compartir mis primeras experiencias y esos contrastes que siempre encuentras cuando vas a un lugar con costumbres diferentes a las de tu lugar de origen.

Llegar en Enero no es la mejor época para disfrutar de Dublín. Los días son muy cortos y el tiempo no acompaña. Aunque como me dijo mi responsable el primer día: si no te gusta el clima de Dublín espérate diez minutos. Y es cierto, el tiempo a lo largo del día puede cambiar mucho. De ofrecerte un cielo despejado a cerrarse, llover, hacer viento y volver a despejarse. Es así creedme, he podido experimentarlo. Sobre el frío no hace tanto como podría esperarse por la latitud a la que se encuentra. Por lo visto una corriente cálida que baña las costas es la responsable de que no haga tanto frío como podría esperarse. Ahora mismo estamos rondando los 5º, dos grados arriba, dos grados abajo (según la hora del día/noche). Nada que no pueda llevarse perfectamente con una buena ropa de abrigo. Eso sí: raro es el día que no llueve. Pero aunque suele hacerlo con frecuencia, no suele durar mucho y también suele ser de baja intensidad. Vamos, que es mas molesto que otra cosa porque calar no llega a calar. Este será el principal motivo por la que ves a poca gente por la calle con paraguas. Generalmente si cae algo se ponen un gorro o la capucha del abrigo. Me han comentado que la cosa en verano gana bastante con días larguísimos (anocheciendo a las 11 de la noche) y unas temperaturas agradables que rondan los 20º. Tiene buena pinta, desde luego no echaré de menos 'la caloh' de Sevilla en verano aunque aun me queda para disfrutar de ello. Paciencia.

La ciudad es bonita arquitectónicamente hablando, de estilo bastante 'british', y darse un paseo merece la pena. Pero desde el punto de vista funcional es un caos. Se ve que el responsable de urbanismo debe llevar unos 400 años de vacaciones y los irlandeses se han dedicado en ese tiempo a lanzar calles como a cada uno le ha parecido. El resultado es una ciudad que resulta complicada para el tráfico rodado. Esto hace que con pocos coches se formen monumentales atascos y que para recocer distancias relativamente cortas se emplee mas tiempo del necesario. Los servicios de transporte público son escasos y poco eficientes. Algunas lineas de bus, como la 69 que intenté coger el miércoles pasado, de 1 hora de 'frecuencia'. Están los LUAS, que son tranvías de superficie, pero solo hay dos lineas y no es que cubran suficiente superficie. Si te vas a vivir al campo (zonas fuera de la M50, la ronda de circunvalación de Dublín) esta el DART, un tren que aun no he usado pero que por lo que me cuentan ofrece conexiones interesantes a lugares bonitos que visitar. Muchos de los irlandeses se mueven en bicicleta. La ciudad es bastante plana, como Sevilla, y eso facilita su uso. Ademas, los conductores son bastante respetuosos con ellos. Pero en esta organización de los desplazamientos se han olvidado de los peatones. Los semáforos para ellos tienen, como los de los vehículos, tres estados: rojo, amarillo y verde. Verde es el estado al que se llega después de pulsar el botón de 'quiero cruzar' y esperar. Esperar mucho. Además el semáforo en este estado dura un nanosegundo. Luego cambia a amarillo que es en plan 'date prisa que voy a cortar' y por último rojo: su estado natural. Imagino que esta organización viene derivada del caos urbanístico que comentaba antes y en un afán de facilitar la circulación rodada se han olvidado de los peatones. De ahí que el deporte de riesgo favorito del irlandés (y los que vivimos por aquí) sea saltarse los semáforos de peatones. Una actividad de lo mas estimulante si añadimos al riesgo propio de hacerlo que la circulación aquí, al igual que en UK, es por la izquierda. Es sorprendente lo bien aprendido que se tiene nuestro cerebro cómo se mueve el tráfico. Solo que aquí, si tu cerebro está acostumbrado como el mío a que los coches vengan por la derecha, te la juega constantemente. En bastantes calles, sobre todo céntricas, te ayudan a no meter la pata pintando en el suelo 'look left' o 'look right'. Si no aparece pintado mi consejo es que, ante la duda, mirad a ambos lados antes de saltaros el semáforo (porque sabeis que os lo vais a saltar).

Tengo mas peculiaridades que comentar, pero bueno hay que dejar algo para otro día, ¿no?

 DART (que acaba de salir de la parada junto al edificio de Google Docks) pasando por el puente en Sandwith Street Upper

3 comentarios:

Javier Prieto dijo...

Curiosamente el tema de izquierda y derecha para conducir no es tan complicado: yo alquilé un coche para viajar por Irlanda, con la precaución de pillarlo automático para eliminar la variable del cambio de marchas, y lo único difícil fueron las rotondas (no veas qué pánico me daba entrar «al revés»).

Bueno, eso y que uno cuenta con que el coche acaba junto a tu brazo izquierdo, pero allí aún queda medio coche a ese lado. Eso me costó un par de bordillazos :-P

Javier Prieto dijo...

De hecho te recomiendo encarecidamente que en cuanto tengas un fin de semana libre te pilles un coche con GPS, pongas dirección a algún sitio interesante (como los acantilados de Moher, en la otra punta), y te salgas de la ruta a la mitad para que te lleve por carreteras de campo :-)

Javier Sianes dijo...

Gracias por los comentarios Javi. Pues sí, tenemos pensado hacer algo asi cuando llegue el buen tiempo. Espero que no me cueste adaptarme a conducir por la izquierda, seguiré tu consejo de pillarlo automático, y a ver un poco el pais que por lo que me cuentan tiene rincones realmente bonitos.

No miro para comprar coche aquí en Dublín porque es realmente caro, por seguro y tema de impuestos (ademas del aparcamiento). Viendo los atascos que se forman por la mañana y tarde a las horas de entrada/salida del trabajo le veo mas inconvenientes que ventajas. Probablemente me acabe pillando una bici plegable que a eso, a pesar del tiempo inestable, creo que le voy a poder dar bastante buen uso.